domingo, 9 de mayo de 2010

Métodos Aleatorios


Método Aleatorio

Consiste en la posible asociación de dos conceptos generando un nuevo concepto. Aparentemente entre los dos conceptos escogidos, no suele haber relación y es en eso en lo que consiste principalmente el ejercicio, en crear conexiones a través de ellos hasta llegar a un nuevo concepto.
Un buen ejemplo de este tipo de método son todas las herramientas de las que se valían los surrealistas en pintura como:
  • El frotage: por la cual frotaban con carboncillo una hoja y las formas resultantes de esto eran las que sugerían al artista como continuar el cuadro
  • La calcomanía: manchaban con tinta una superficie ejercían presión con el lienzo y de nuevo las formas evocadoras resultantes eran las que sugerían al artista como continuar el cuadro
  • La técnica de Masson: tiraba arena sobre una superficie con cola y la imagen espontánea surgidas de esto, las terminaba de definir con unas pinceladas fuertes hechas al azar.

Por otro lado, nosotros en clase también hemos hecho ejemplos de esta técnica, como aquel día que cogiendo libros al azar de los que la gente tenía, los abrimos por páginas sin seguir ningún razonamiento y fueron surgiendo palabras que no tenían relación ni sentido entre ellas. Finalmente después compusimos un relato con ellas.
Para terminar, mi ejemplo, sobre esto último, es el siguiente:

“Podía parecer un día normal, pero no para el resto de mis inquilinos ¿Y todo por qué? Por un estúpido partido de fútbol.
Llevaban horas y horas abajo, en el salón, llevando a cabo todo un ritual de preparación para ver ese final de liga que ya poco me importaba a mi.
Posiblemente, en otro momento de mi vida, habría sido el primero en disfrutar de aquello, pero ya no, no tenía sentido.
Ya solo faltaban unos minutos, una ínfima espera y todo habría acabado. Mi espíritu descansaría en paz, estaría lejos de todo ese dolor que casi me impedía respirar.
Esperaría al primer estrépito originado por un gol o una falta y camuflado por él, saltaría por aquella ventana. Nadie se enteraría, no descubrirían nada hasta mucho después.
No me preocupaba por ellos, estarían sanos y salvos, es más quizás se alegrasen de librarse de mí después de haber pasado las últimas semanas encerrado en mi habitación, cual tubérculo bajo tierra.
Los primeros gritos llegaron hasta mi. Dejé de pensar en todo aquello y me asomé al quicio de la ventana. Justo ahora sentía miedo, pero era mi liberación, quería hacerlo.
Y fue entonces, rodeado de gritos de alegría, cuando salté, dejando atrás miedos, dudas y dolor y emprendí un viaje del cual jamás podría regresar.”

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